Para Katherine Nicole Binimelis Miranda, titulada de la carrera de Técnico de Nivel Superior (TNS) en Educación de Párvulos del Instituto Profesional Virginio Gómez, el camino del aprendizaje no terminó con su titulación. Tras egresar en 2025, se enfrentó a la realidad del aula, una experiencia que la impulsó a buscar nuevas herramientas para transformar la educación desde la base: la primera infancia.

Su paso por el Diplomado en Atención a la Neurodivergencia no fue solo una etapa académica, sino una respuesta concreta a los desafíos que observó durante su formación práctica. La decisión de Katherine de especializarse nació de la observación directa y la empatía pedagógica.

"Decidí realizar este diplomado con un propósito, que era fortalecer y complementar mi formación como técnico en educación de párvulos. Tuve la oportunidad de interactuar con niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA). Eso evidenció en mí la necesidad de contar con mayores herramientas pedagógicas para poder responder de manera adecuada a sus necesidades".

Para ella, el hecho de que fuera una instancia gratuita y de postítulo representó una oportunidad para desarrollar estrategias inclusivas y más conscientes dentro de los equipos educativos.

Katherine describe su paso por el diplomado como una experiencia "significativa", destacando que el aprendizaje fue mucho más allá de la teoría. Lo que más resalta es la posibilidad de haber compartido con estudiantes de otras disciplinas, como Educación Diferencial y Psicopedagogía, lo que enriqueció su perspectiva.

"Valoro mucho que se generen este tipo de oportunidades. Esto permite a más personas acceder a este tipo de formación. Fue una experiencia positiva conocer a estudiantes con distintas realidades, porque eso también refleja lo que es la diversidad. Los trabajos grupales generaron espacios de aprendizaje y colaboración que fortalecieron mi seguridad y confianza, tanto en mi desarrollo profesional como personal".

Hoy, Katherine mira su rol con una nueva seguridad. Su recomendación es clara: este diplomado es esencial para quienes trabajan en la primera infancia, donde se construyen las bases del desarrollo humano.

"Lo recomendaría a los y las profesionales y estudiantes del área de educación. Nos entrega herramientas concretas para abordar la diversidad dentro y fuera del aula. Además, promueve tener una reflexión más crítica sobre nuestro rol educativo y la importancia de generar espacios equitativos y respetuosos tanto para los niños y niñas como para el equipo".